Mónica Santana nos cuenta la historia de su hija Alondra

on Sábado, 17 Enero 2015. Posted in Historias

Mónica Santana nos cuenta la historia de su hija Alondra, una joven con un corazón especial quien es paciente del Instituto Nacional de Cardiología. En su participación en el grupo de Apoyo Psicosocial a Padres nos dice: “el consejo es que nos contagiemos todo lo bueno”.

Buenas tardes, mi nombre es Mónica Santana Núñez, nosotros somos de Uruapan, Michoacán, nuestra hija, cuando nació, me dijeron que había bronco-aspirado y la internamos, tenía una semana de nacida, y como le daban crisis de paro respiratorio, nos fuimos a la ciudad de Guadalajara, ahí me dan un 2% de vida, gracias a Dios llegamos aquí, por medio de una doctora que nos recomendó pudimos ingresar a Alondra y aquí le han hecho dos cirugías de corazón abierto, era comunicación intraventricular y doble ligadura del conducto arterioso, la parte del cartílago no se le formó, entonces tuvo una cirugía de reconstrucción de la nariz, por las sondas, como duró mucho tiempo con sonda, posteriormente, donde le terminó la cirugía se le abrieron los músculos rectos y se le hizo una hernia postcardiaca que también le intervinieron, o sea, lleva cuatro cirugías. Ella ya tiene 16 años. En esta ocasión se supone que ya tiene corrección total, nada más que ahora, a ella le quedó un síncope, le dan muchos mareos, ha tenido un dolor de cabeza que no se le ha quitado, lleva más o menos ocho días con eso, por eso estamos ahorita aquí, para ver de dónde proviene el dolor de cabeza tan fuerte.

Si son niños bien especiales, a mí me ha sorprendido con mi hija, ya tengo aquí 16 años, que cuando cumplió sus 15 años, a la semana siguiente la iban a operar, los quince fueron el viernes y el lunes ya tenía que estar aquí porque la iban a operar, entonces me decía: “Ya no me operes, ya no me operes”, le dije: “No. Vas a tener tu fiesta y vas a salir bien y todo”. Y a mí lo que me sorprendió muchísimo es que le dieron como unas 30 cartas sus amigas, y un día que se fue a la escuela me puse a leerlas, y lo que más me sorprendió era que las niñas le decían: ”Gracias por tus consejos”, todas las niñas le ponían eso y a mí me llamó mucho la atención, porque a ella la quieren mucho y todas le decían lo mismo: “Gracias por tus consejos”. Porque están en la edad de que les gusta la moda, esto y lo otro y a la mejor ellos ya ven la vida diferente, porque todas le decían. “Gracias por tus consejos” en todas las cartas y yo realmente me sorprendí.

Yo por último, quería dar un consejo, yo ya pasé 16 años aquí. A mí me pasó una experiencia y se las quiero compartir. Cuando yo entré, desgraciadamente, me tocó ver morir 11 bebés, que me tocaba convivir con sus papás, a mí todavía no me tocaba el turno. Una niña que iban a operar antes que a mi hija se veía muy bien, se veía hasta mejor que la mía, y esta bebecita fallece; a mi hija le tocaba la cirugía al día siguiente; el papá me dice: “No permitas que operen a tu hija, si te la vas a llevar abierta, mejor llévatela a casa y si se va a morir, mejor que se muera en tu casa, y no permitas que la abran”. A mí me dejó nerviosa, obviamente él estaba pasando por... porque había fallecido su bebé. Yo de momento dije: “No, no autorizo la operación, no, no la autorizo”, yo me puse muy nerviosa y mi mamá me dijo: “Mira hija, tú permite que operen a tu hija, si se va a morir, que se muera en la lucha, pero no sin haber luchado”. No, le hice la lucha, porque a veces los papás nos aconsejamos y todos los niños tienen cardiopatías diferentes, no por lo que me pase a mí tiene que ser lo mismo. El consejo es que nos contagiemos, pero en lo bueno, no en desanimarnos, sino que, va a salir bien, no a mí me pasó esto y asustarnos, eso es muy malo, le digo porque yo ya lo viví. -Se pasa la mala vibra - Ándele, se pasa la mala vibra. Deben de pasarse, ustedes que van a seguir aquí, la vibra, pero en lo positivo, no en lo negativo. Era mi consejo. Muchas gracias.

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